El Valle de Ica es la cuna histórica del vino y Pisco en Perú, y nuestro terroir es un verdadero milagro de la agricultura. Contra todo pronóstico, el clima desértico y los suelos aluviales confieren a nuestras uvas una concentración, carácter y aroma que no se encuentran en ningún otro lugar.
En Pampas de Ica, hemos dominado este entorno para cultivar cepas ancestrales (las llamadas uvas patrimoniales) adaptadas por generaciones. Esta es una inmersión en el corazón de nuestra Tradición y en los secretos geográficos que hacen que nuestro Blanco Patrimonial y nuestro Pisco Quebranta sean tan excepcionales.
El Desafío del Desierto: Clima y Suelos Únicos
La viticultura en Ica es un ejercicio de resiliencia y precisión.
Sol, Calor y Gran Amplitud Térmica
La intensa radiación solar y la falta de lluvia concentran los sabores y los azúcares en las uvas. Lo crítico, sin embargo, es la gran amplitud térmica (diferencia de temperatura entre el día caluroso y la noche fría). Esta amplitud permite que la uva desarrolle la acidez necesaria para equilibrar el dulzor, resultando en vinos frescos y complejos.
Suelos Aluviales y Riego Estratégico
Nuestros suelos, ricos en sedimentos aluviales (depositados por el río Ica), ofrecen un drenaje perfecto y una mineralidad sutil. La irrigación controlada y estratégica asegura que la viña reciba solo lo necesario, obligando a la uva a profundizar sus raíces y capturar el carácter único de la tierra.
Las Cepas Ancestrales de Pampas de Ica
En Pampas de Ica, nos enorgullece trabajar con las variedades que han definido la historia vitivinícola de la región.
La Resiliencia de la Quebranta
Esta es la uva no aromática por excelencia para el Pisco, y la base de muchos de nuestros vinos. Su resistencia al calor de Ica y su carácter robusto la hacen fundamental para los Piscos que necesitan potencia y redondez.
La Fragancia de la Albilla y el Torontel
Utilizamos estas cepas aromáticas en nuestro Blanco Patrimonial. La Albilla y el Torontel aportan notas florales, cítricas, a piña y durazno que se preservan gracias a la frescura de la noche iqueña.
El terroir de Ica es un regalo que Pampas de Ica se compromete a honrar. Cada botella, desde el Malbec Crianza hasta el Blanco Patrimonial, es una expresión fiel de este suelo único y de la Tradición que hemos mantenido por generaciones.









